¿Puede la cirugía de columna favorecer la retirada de fármacos opiáceos para el dolor?

En la última década ha tenido lugar la irrupción de un problema sociosanitario de gran importancia derivado del consumo excesivo de opiáceos con prescripción médica. Fármacos como el Fentanilo y la Oxicodona y otros como la Petidina o el Tramadol generan problemas de salud y un número elevado de muertes cada año en el mundo desarrollado.

En muchas ocasiones el motivo inicial por el que se prescribe es un dolor que tiene como origen una patología de columna. En nuestras consultas encontramos frecuentemente pacientes con hernias discales, fracturas o estenosis de canal raquídeo en los que se han iniciado estos tratamientos.

En estos casos el problema de columna por el que se inició el tratamiento puede ser corregible con una intervención quirúrgica. Con una indicación adecuada de la cirugía ésta puede alcanzar un resultado favorable en el 80-90% de los casos.

Una vez llevada a cabo la cirugía no es recomendable suspender la medicación opiácea de forma inmediata, dado que ésta genera dependencia y además hay que sumar a esto el dolor postoperatorio inmediato.

El momento para el inicio de la suspensión de la medicación opiácea se sitúa entre los 7-10 días en el caso de cirugía no instrumentada (son tornillos ni barras) y entre las 2-3 semanas en el caso de cirugía instrumentada. Se recomienda llevar a cabo en cualquier caso una suspensión gradual con una reducción de a dosis a la mitad durante una semana y posteriormente volver a reducir otra mitad, de manera que puede lograrse la retirada completa en 2-3 semanas.

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