En la mayoría de los casos la lesión va a deberse a traumatismos cerrados, como sucede en la mayoría de accidentes y lesiones obstétricas. El mecanismo lesional va a ser en estos casos la tracción. En otras ocasiones puede tener lugar debido a traumatismos penetrantes como sucede con las agresiones con armas, fracturas de la primera costilla o clavícula, desarrollo de hematomas a veces yatrogénicos (tras punción subclavia, etc) o bien presencia de tumores en ápex pulmonar como sucede en el síndrome de Pancoast, en el que la afectación de las raíces C8 y T1 va a dar tambien lugar a la aparición de un síndrome de Horner.
Parálisis obstétrica:
Debida a la necesidad de aplicar fuerzas de tracción durante un parto dificultoso, generalmente instrumentado. Suele aparecer bien en niños grandes, con partos en cefálica, que presentan distocia de hombros; o bien en niños en partos de nalgas en niños de menor tamaño.
Va a resultar en estos casos fundamental tratar de pronosticar si habrá o no recuperación espontánea. En este sentido hay que tener en cuenta que los estudios neurofisiológicos van a tener un valor limitado (a diferencia de los adultos) y por tanto, va a resultar crucial el examen clínico (extensión de la afectación) y la evolución durante los primeros meses de vida.
Generalmente un 80-90% de casos van a presentar una buena recuperación espontánea. Sin embargo en el 10-20% restante en el que existirá un avance espontáneo muy pobre, algunos autores recomiendan valorar la cirugía precoz durante los 6 primeros meses, basándose en ocasiones en la ausencia de función a nivel del bíceps, bien en la del deltoides, extensión de la muñeca o persistencia de signo de Horner. Es importante tener en cuenta que llos niños van a presentar una capacidad de regeneración de estas lesiones superior a la del adulto, incluyendo pues la recuperación inclusive de segmentos distales, de tal manera que el resultado de los tratamientos tenderá a ser mejor.




