Frecuentes, aunque menos que las hernias discales lumbares. Al igual que éstas se originan debido al desplazamiento de material discal al canal raquídeo con la consiguiente compresión de estructuras neurológicas. Suelen localizarse en el segmento comprendido entre las vértebras C3 y C7. Típicamente pueden dar lugar a dos cuadros clínicos:
-Por un lado, la cervicobraquialgia, propia de hernias discales cervicales laterales causantes de compresión radicular. Este cuadro tiene aparición sobre todo en menores de 50 años y produce un dolor cervical irradiado al hombro y a uno de los brazos (“braquialgia”) en forma de “calambre eléctrico”. Generalmente no asocian lesión medular y suelen mejorar en 6-8 semanas con analgesia, calor e higiene postural. En caso de persistencia del cuadro o episodios frecuentes debe valorarse la intervención quirúrgica.

-El otro cuadro característico es la aparición de mielopatía cervical debido a la ocupación central del canal raquídeo por material discal y osteofitos (prominencias óseas en los bordes de la vértebras debidas a los fenómenos degenerativos). Esto da lugar a un estrechamiento o estenosis del canal cervical que de forma mantenida comprime e induce un daño en la médula espinal (mielopatía), lo que se traduce en la aparición de torpeza para los movimientos finos en las manos y dificultad para la marcha. Puede dar lugar a la pérdida progresiva de fuerza y sensibilidad en las cuatro extremidades. Todo ello hace que en su presencia deba valorarse el tratamiento quirúrgico.




