Se denomina así a la curvatura anormal de la columna, acompañada de una alteración rotacional en la disposición de las vértebras, lo que provoca una deformidad visible en el plano coronal (mirando a la persona que la sufre de frente o de espaldas).
Se clasifica fundamentalmente según la edad y origen en tres tipos: congénita o infantil, juvenil (idiopática) y del adulto (esta última de causa degenerativa, aunque a veces se desarrolla sobre una escoliosis juvenil preexistente).

Además de la deformidad estética que puede aparecer como consecuencia de la escoliosis infantil y juvenil ésta se asocia a dolor y en ocasiones puede acompañarse de otras alteraciones como la siringomielia. Pueden asimismo presentarse trastornos en el aparato respiratorio (de tipo restrictivo-ventilatorio) debido a la repercusión de la escoliosis sobre la morfología de la caja torácica. Es preciso por tanto llevar a cabo un estudio y seguimiento exhaustivo en estos pacientes que nos permita identificar la presencia de dsecompensación o progresion en la deformidad indicativos de que el manejo conservador, compuesto por el ejercicio (generalmente natación) y el empeo de ortesis (corsé), sea insuficiente. Será preciso en estos casos la cirugía de corrección de la escoliosis.
En relación con la escoliosis degenerativa del adulto, de localización comúnmente lumbar, es necesario tener en cuenta que, pese a su baja capacidad para generar una deformidad muy evidente o visible desde el exterior, su aparición puede condicionar el manejo y los resultados del resto de procedimientos electivos para tratar la patología degenerativa lumbar en el adulto (estenosis de canal o recesos, hernias discales, discopatías y listesis). Es preciso, pues, su identificación correcta y estudio adecuado para lograr planificar un tratamiento óptimo, ajustado a cada paciente y proporcional a la patología a tratar.




