Dentro de la clasificación clásica de la hidrocefalia consideramos como hidrocefalia propiamente obstructiva o no comunicante aquella en la que tiene lugar la “macroobstrucción” (esto es, dentro de las cavidades ventriculares) de la circulación del líquido cefalorraquídeo, generalmente por lesiones que deforman el acueducto de Silvio o el IV ventrículo.
Los pacientes con este tipo de hidrocefalia pueden ser tratados mediante endoscopia cerebral, con una ventriculostomía endoscópica, pudiendo evitar la implantación de una válvula de derivación ventriculoperitoneal.

La endoscopia cerebral va a permitirnos además el tratamiento de lesiones como quistes aracnoideos (malformaciones congénitas en las que existen cavidades rodeadas de aracnoides y rellenas de líquido cefalorraquídeo) en caso de que estos provoquen problemas relacionados con su efecto de masa. La endoscopia cerebral permite llevar a cabo la fenestración de los quistes aracnoideos a las cisternas (corredores naturales de líquido cefalorraquídeo extraventricular) de la base del cráneo.
Otra de las aplicaciones de la endoscopia cerebral es la biopsia de lesiones cerebrales profundas generalmente albergadas o relacionadas con el sistema ventricular como sucede con los tumores pineales con extensión al tercer ventrículo.
Por ultimo puede emplearse la endoscopia cerebral para la extirpación completa de lesiones intraventriculares. En este sentido es bien conocida su utilidad para la extirpación de quistes coloides del tercer ventrículo.




