Una de las cuestiones principales que nos plantean nuestros pacientes cuando tienen que operarse de la columna es si van a necesitar tornillos y barras para la cirugía y cómo esto puede interferir en la recuperación.
Lo cierto es que no todas las intervenciones de columna necesitan implantes. Así, gran parte de los casos en los que el problema principal es la compresión de estructuras neurológicas como sucede en la mayoría de hernias discales y estenosis de canal lumbar, no van a necesitar este tipo de implantes.
Sin embargo, existen otra serie de situaciones en las que sí va a ser necesario colocar estos dispositivos. A continuación las resumimos de forma breve:
En primer lugar, la fijación de columna va a ser necesaria en casos en los que haya un alineamiento inadecuado entre dos vértebras, situación conocida como espondilolistesis. Mediante la intervención en estos casos se pretende reducir este alineamiento inadecuado, favoreciendo a su vez la fusión del segmento.
Otra de las situaciones en las que se necesita fijar la columna es la presencia de inestabilidad, esto es, la aparición de un movimiento excesivo y anómalo entre uno o más segmentos vertebrales cuando se aplican cargas fisiológicas (movimiento) sobre ellas.
Las fracturas vertebrales inestables con o sin lesión neurológica son otra de las circunstancias en las que va a ser obligado el empleo de una fijación transpedicular con barras y tornillos.
La presencia de grandes deformidades como sucede en la escoliosis idiopática juvenil va a precisar igualmente la colocación de sistemas de fijación vertebral para su corrección.
Por último, La existencia de un dolor mecánico refractario a medidas conservadoras relacionado con la degeneración de un disco intervertebral es otra de las situaciones que puede hacer precisa la fusión del segmento, si bien en estos casos se recomienda por todos los medios agotar todas las medidas conservadoras pues en ellos, a diferencia de los anteriores, los resultados de la cirugía son más modestos.

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