Seguridad del paciente: elemento clave en la Gestión clínica

El modelo de Gestión Clínica, surgido a finales de los años 90 del pasado siglo en el Reino Unido bajo la denominación original de “Clinical Governance”, supuso una respuesta ante un déficit de calidad percibido en las instituciones sanitarias. Este modelo presenta como eje principal la implicación de profesionales asistenciales en la toma de decisiones directas para la gestión y organización de los centros sanitarios. Se trató con ello de perseguir un acercamiento de la parte gestora (ese “ellos”) a la parte asistencial (el “nosotros”) entendiendo que una gran parte del problema en el deterioro de la calidad tenía que ver con el distanciamiento cada vez mayor entre ambas. La gestión clínica aspira pues a lograr ese acercamiento de manera que pueda alcanzarse una “clínica más gestora” y una “gestión más clínica” o como se ha representado de forma metafórica “acercar la bata y la corbata”.

La adopción del modelo de Gestión Clínica a nuestro entorno tuvo lugar de forma rápida. En cambio, la motivación de su implementación estuvo basada principalmente en responder al problema de la financiación del sistema sanitario más que a un problema de calidad.

Si entendemos la Gestión Clínica como el sistema de gobierno de instituciones sanitarias que persigue lograr la mayor calidad y los mejores resultados en la atención sanitaria de una forma eficiente, o lo que es lo mismo, con el menor coste, alcanzando a su vez los estándares vigentes para cada proceso, se ha de asumir que esta medida puede servir para los dos propósitos planteados.

La calidad sanitaria, entendida como el grado en el que las medidas tomadas para la mejora de la salud obtienen el resultado esperado y se ven acompañadas de la satisfacción de los usuarios, tiene como aspecto crucial que la atención sanitaria resulte segura y libre de complicaciones. De ahí la importancia de la seguridad del paciente en el ámbito de la Gestión Clínica.

La seguridad del paciente se define como la reducción del riesgo de daño innecesario asociado a la atención sanitaria hasta un mínimo aceptable teniendo en cuenta los conocimientos del momento, los recursos disponibles y el contexto en el que se presta la atención. Constituye así una prioridad representando uno de los elementos que deben guiar la Gestión Clínica pues su impacto es crucial en todos los niveles. De esta manera, va a determinar en buena parte la calidad asistencial y, en definitiva, el éxito de Departamentos y Organizaciones.  Su consecución va a asociarse a una disminución de los eventos adversos y con ello de las complicaciones, lo que a su vez ha de tener un impacto en el resto de indicadores de calidad: número de estancias, estancia media, experiencia del paciente, etc y por tanto en el resultado final obtenido. Todo ello condicionará en último término el grado de eficiencia de la atención sanitaria, lo que de nuevo resalta su valor en la Gestión Clínica.

Fuente: elaboración propia.

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El Dr Antonio José Vargas López comparte a través de este blog noticias relacionadas con avances en Neurocirugia y Cirugia de Columna

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