Es frecuente que en nuestra consulta se nos pregunte sobre el tipo de actividad que recomendamos a aquellas personas con dolor de espalda recurrente. El ejercicio suave terapéutico sobre todo natación o el pilates suele ser una de las respuestas más frecuentes.
En general ambos ejercicios si bien están al alcance de casi cualquier persona (siempre que esté guiada por parte de un profesional) requieren cierto aprendizaje . ¿Qué hay sin embargo de una actividad como caminar que todos podemos desempeñar de forma más autónoma?
Un ensayo clínico publicado en la revista Lancet responde a esta cuestión. En dicho ensayo se trabajó con personas con dolor de espalda recurrente llevando a cabo una intervención en la mitad de ellos dirigida a implantar un plan de ejercicio progresivo guiado basado en caminar.
A lo largo de más de un año de seguimiento los autores apreciaron cómo en el grupo de tratamiento (aquellos que siguieron el plan de ejercicio individualizado) la recaída de nuevos episodios de dolor lumbar era significativamente más tardía que en los pacientes que no llevaron a cabo dicho plan.

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