Dolor lumbar crónico: Un reto sociosanitario

En torno al 20% de la población presenta dolor de forma frecuente, lo que interfiere en su rendimiento laboral, calidad de vida y forma de relacionarse con otros individuos2. Si nos referimos al dolor lumbar, éste representa uno de los motivos de demanda de asistencia médica más frecuentes a lo largo del mundo. Las consultas de atención general y especializada reciben con gran asiduidad a pacientes que presentan este problema, lo cual genera elevados costes directos relacionados con procedimientos diagnósticos, gastos de farmacia, terapias físicas y procedimientos hospitalarios. Existen además importantes costes económicos indirectos derivados de la repercusiones de este cuadro en el rendimiento laboral, además de los costes intangibles relacionados con la repercusión en la calidad de vida y el impacto en otras dimensiones como la salud mental. Se trata además de un problema presente en todos los niveles socioculturales y ocupaciones2.

Si bien la mayor parte de cuadros suelen resolverse en las primeras 6 semanas, trabajos llevados a cabo sobre población estadounidense han revelado que en torno a 35 millones de estadounidenses, un 13,1% de la población, van a presentar un cuadro de dolor espinal crónico refractario a medidas conservadoras. Su prevalencia va a estar aumentada en mujeres, fumadores y exfumadores así como en la población obesa3.

La fisiopatología de este dolor puede estar relacionada con gran variedad de condiciones musculoesqueléticas presentes a este nivel: desde un origen propiamente muscular, hasta patología discal como la enfermedad discal degenerativa acompañada o no de una reacción inflamatoria en el platillo vertebral, protrusión, rotura anular ó hernia discal, la presencia de una estenosis de canal central o bien lateral, de tipo receso o foraminal, la espondilolistesis en sus diferentes formas, la artropatía facetaria o el sindrome facetario, así como la escoliosis y las fracturas vertebrales.

En la mayor parte de estos casos, estas lesiones van a estar asociadas entre sí, además de poder acompañarse de otros fenómenos como compresiones neurovasculares que pueden se difícilmente visibles en pruebas de imagen. Todo ello hace especialmente crucial que el trabajo en el diagnóstico deba ser exquisito, para poder decidir el mejor tratamiento posible.

El problema derivado de la presencia de las alteraciones estructurales mencionadas en múltiples niveles vertebrales hace, además, que pese a sospechar la implicación de dichas anomalías en el origen del dolor, estos pacientes frecuentemente no sean considerados subsidiarios de una corrección quirúrgica proporcionada o segura que pudiera a su vez garantizarle una proporción de éxito razonable. En otros casos, la multiplicidad de causas que pueden estar detrás del dolor hace muy difícil saber cuál o cuáles de ellas estarían implicadas y en qué medida su corrección habría de conferir una mejoría significativa en caso de aplicarse un tratamiento dirigido a ello.

Todo lo anterior genera que estos enfermos frecuenten gran cantidad de consultas especializadas: Reumatología, Medicina Física y Rehabilitación, Cirugía Ortopédica y Traumatología, Unidades del Dolor, Consultas de Fisioterapia, Entrenadores y readaptadores funcionales y Neurocirugía. En ellas se proponen diferentes formas de abordar el problema, no siempre basadas en un mismo enfoque, lo que además de un elevado coste, genera que se planteen una serie de procedimientos más o menos invasivos como las infiltraciones de la musculatura paravertebral con diferentes agentes, la ozonoterapia, la rizolisis o radiofrecuencia térmica, con la ablación de los ramos nerviosos mediales de la raíz dorsal, o bien la estimulación del ganglio dorsal, las infiltraciones epidurales o los bloqueos caudales, que en su conjunto muestran desiguales proporciones de éxito, además de constituir remedios transitorios en la mayoría de las ocasiones.

La falta de otras soluciones va a provocar que en numerosos casos se implementen de forma cíclica estas medidas, consistentes en tratamientos percutáneos mínimamente invasivos de índole ambulatoria, cuando no tenga lugar una escalada en el grado de invasividad del tratamiento, que suele avanzar desde el tratamiento percutáneo inicial a la cirugía descompresiva posterior para terminar en procedimientos de fusión vertebral sin alcanzar en numerosas ocasiones en éxito deseado.

Como consecuencia de lo expuesto, va a existir una importante proporción de población inadecuadamente atendida. La falta de soluciones para el tratamiento de esta condición y la dificultad para predecir la evolución de estos cuadros junto con los condicionantes de índole económica que tienen asociados, va a complicar aun más el escenario3.

La falta de efectividad de los tratamientos está asociada a la aparición de otras patologías en este grupo de pacientes, debidas en buena parte al deterioro físico y funcional que experimentan. Así, comorbilidades como la ansiedad, la depresión, el insomnio y la obesidad se encuentran muy relacionadas con estos cuadros dolorosos2.

Etiquetas

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

El Dr Antonio José Vargas López comparte a través de este blog noticias relacionadas con avances en Neurocirugia y Cirugia de Columna

Acerca del Dr Antonio J Vargas López ›

Newsletter

Conozca cada semana nuevas noticas relacionadas con la Neurocirugía

Compartimos en nuestro contenido de interés para profesionales y pacientes ávidos de conocimientos.

Vea las últimas noticias publicadas