La revista Nature Medicine ha publicado un artículo de revisión en el que analiza los empleos potenciales de la Inteligencia Artificial en el ámbito de la cirugía.
A la hora de establecer la importancia de esta herramienta en este campo los autores diferenciaron tres fases en las que puede ser útil: preoperatoria, intraoperatoria y postoperatoria.
En la fase preoperatoria pueden obtenerse un beneficios a la hora de la interpretación e integración de los diferentes estudios preoperatorios tanto radiológicos, como endoscópicos o histológicos con los que se ha indicado la intervención a realizar. Además de esto es posible estratificar el riego apriorístico de cada paciente en base a la generación de escalas o modelos predictivos basados en diferentes biomarcadores. Ello ha de perseguir una más adecuada selección de los pacientes así como la capacidad de optimización preoperatoria para evitar las complicaciones. Otra aplicación potencial en esta fase estaría dirigida a la comprensión del consentimiento informado y a la educación del paciente en aspectos esenciales previo a la intervención.
En la fase intraoperatoria pueden emplearse herramientas que ayuden a la toma de decisiones debido a la capacidad de integración de imágenes del acto quirúrgico con imágenes del diagnóstico previo. El diseño de herramientas para la mejora de la comunicación entre los miembros del equipo así como el empleo de sistemas robóticos representan otras herramientas valiosas.
Por último, dentro de las herramientas encaminadas a mejorar la fase postoperatoria se han identificado aquellas capaces de integrar la información de marcadores tras a intervención así como las dirigidas a predecir las complicaciones y por último las que facilitan el seguimiento y educación de los pacientes al alta.

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