La revista Lancet Neurology acaba de publicar los resultados de un ensayo clínico dirigido a evaluar el empleo de monitorización de la presión tisular de oxigeno (PtiO2) a nivel cerebral añadido a la monitorización de la presión intracraneal en pacientes con traumatismo craneoencefálico grave.
En el trabajo participaron 25 centros de Francia y contó con un diseño aleatorizado en el que se diferenció un grupo control para el que se empleo monitorización convencional de la presión intracraneal frente al grupo de tratamiento en el que a la medida anterior se añadió el empleo de monitorización de la presión tisular de oxigeno cerebral.
Participaron cerca de 300 pacientes distribuidos en una proporción 1:1 en cada uno de los grupos. Los objetivos de tratamiento fueron mantener la presión intracraneal por debajo de 20 mmHg y la presión tisular de oxigeno cerebral por encima de 20 mmHg. La variable principal para determinar el resultado fue la situación neurológica mala o el fallecimiento a los 6 meses siguiendo la escala GOS (pacientes con puntuación entre 1 y 4 en dicha escala).
Los resultados mostraron que en el grupo en el que se monitorizó la Pti02 no se redujo la proporción de pacientes con resultado desfavorable. Tampoco hubo diferencias en la proporción de fallecimientos. En este subgrupo además la proporción de errores de medición de las variables de interés resultó significativamente mayor (8% frente a 1% en grupo control). Un 4% de los pacientes desarrolló complicaciones hemorrágicas a nivel cerebral derivadas de la colocación del sensor en el grupo de tratamiento frente a ningún paciente en el grupo control.

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