La revista Lancet Oncology ha publicado un Editorial donde analiza el posible papel de la Inteligencia Artificial en la atención de pacientes oncológicos.
En los últimos meses se ha hablado mucho acerca de las amenazas de la Inteligencia Artificial, sus límites y la posible necesidad de reformas legislativas. Pese a estas reservas el potencial de la IA para mejorar muchos de los procesos llevados a cabo por profesionales no ha de ser obviado.
Así el aumento de la inversión para el desarrollo de la Inteligencia Artificial puede favorecer la implementación de programas de diagnóstico precoz de neoplasias como la pancreática, de conocido mal pronóstico en buena parte porque en la mayoría de casos se diagnostica en estadios avanzados. Así ya hay trabajos en los que la Inteligencia Artificial alimentada por datos de pacientes que sufrieron esta neoplasia, fue capaz de establecer modelos de predicción del desarrollo de la misma en base a variables clínicas.
En otras enfermedades como el cáncer de pulmón la Inteligencia Artificial ha demostrado su capacidad para clasificar diferentes tipos de nódulos. Otro trabajo ha demostrado su capacidad para predecir las recurrencias de esta neoplasia en base a la clasificación TNM.
Otras investigaciones relacionadas con la IA han estado orientadas a evaluar la calidad de respuestas obtenidas en aplicaciones como Chat GPT, mostrando resultados favorables en cuanto a alta concordancia de las respuestas de dicha aplicación en relación a las emitidas por facultativos.
Estas observaciones hacen que la aplicación de la Inteligencia Artificial en el manejo del cáncer resulte prometedora si bien serán precisos más trabajos para establecer su rol definitivo.

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