El New England Journal of Medicine trata de responder a esta cuestión en un trabajo publicado recientemente. Existe, en efecto, la hipótesis de que algunas de las razones del deterioro neurológico tardío en antiguos militares pueden estar motivados por esta enfermedad.
El trabajo ha sido realizado por autores estadounidenses que analizaron de forma exhaustiva un total de 225 especímenes cerebrales pertenecientes a antiguos militares ya fallecidos. Se distinguieron aquellos que habían sido expuestos a traumatismos por onda expansiva tras explosión, por otro lado los que presentaron historia de traumatismo craneoencefálico directo y finalmente los que habian practicado deportes de contacto como actividad complementaria.
De los 225 especímenes, 10 de ellos presentaron hallazgos compatibles con encefalopatía traumática crónica. Entre los subgrupos apreciaron cómo la incidencia de encefalopatía traumática crónica era mucho mayor en militares que habían realizado deportes de contacto, incluso por encima de aquellos casos que habían sufrido traumatismo por onda expansiva o traumatismo craneal directo. El reducido número de participantes obliga, no obstante, a interpretar los resultados con cautela.

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