El mielomeningocele con una incidencia de 1-2 casos por cada 1000 nacidos vivos representa la causa más común de espina bífida abierta. Constituye una patología compleja que frecuentemente asocia otras malformaciones a nivel del sistema nervioso central como la hidrocefalia y la malformación e Chiari II o fuera del mismo (cardiopatías).
Debe llevarse a cabo la reparación del mielomeningocele en las primeras 24-48 horas desde el nacimiento. En la mayoría de casos el cierre de la placoda o tubo neural puede acompañarse con el cierre directo de la piel debido a que los defectos cutáneos suelen ser pequeños. Sin embargo, existen casos en los que la presencia del defecto cutáneo puede ser mayor precisando entonces el empleo de técnicas de reconstrucción avanzadas como colgajos de rotación o injertos cutáneos.
Recientemente ha sido publicado en la revista Child´s Nervous System nuestra experiencia con un caso de mielomeningocele gigante a nivel dorsolumbar. En este caso existía un defecto cutáneo de 12×12 cm que fue intervenido el día del nacimiento. Se llevó a cabo el cierre del mismo mediante un colgajo de rotación de músculo glúteo y dorsal ancho acompañado de un colgajo cutáneo tipo O-S.
Por medio de esta intervención se logró el cierre completo conservando la función neurológica previa. El paciente llevó a cabo posteriormente un programa de Rehabilitación específico gracias al cual tuvo lugar la recuperación parcial de la movilidad en miembros inferiores.

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