Recientemente el New England Journal of Medicine ha publicado un artículo que describe la experiencia de dos casos de trasplante bilateral de manos llevados a cabo en Lyon (Francia) e Innsbruck (Austria) hace ahora 20 años.
Los pacientes contaban con 31 y 44 años de edad en el momento del trasplante. En ambos casos la lesión afectó tanto a manos como a mitad distal de antebrazos y fue causada por una explosión.
Cada uno de los pacientes recibió globulina antitimocítica previo al trasplante. El régimen de inmunosupresión inicial se completó con Micofenolato de Mofetilo, Tacrolimus y corticoesteroides. En uno de los pacientes fue posible la desescalada del régimen de inmunosupresión a partir del tercer año.
Ambos casos se beneficiaron de un tratamiento rehabilitador intensivo, el cual fue afrontado con muy alta motivación y excelente cumplimiento. El curso clínico hasta la fecha fue muy favorable, si bien en ambos casos tuvieron lugar episodios de rechazo agudo (tres en un caso y cuatro en el otro) que fueron controlados con el ajuste del tratamiento inmunosupresor. Los pacientes además experimentaron efectos adversos debidos a la inmunosupresión, fundamentalmente hiperglucemia, hiperlipidemia, osteopenia e infecciones oportunistas que pudieron ser adecuadamente tratadas. Las pruebas complementarias (ecografías, arteriografías, angioTAC y biopsia) descartaron la presencia de rechazo crónico o vasculopatía en el injerto.
El éxito en las anastomosis nerviosas del donante con el injerto unido a la reorganización en la corteza cerebral se tradujeron en la recuperación de sensibilidad y motricidad, lo que permitió a los pacientes alcanzar la independencia en la gran mayoría de actividades de la vida diaria y recuperar con ello una vida socialmente activa.
Gracias a ello ambos pacientes han logrado reconocer las manos trasplantadas como propias alcanzando con ello un muy alto grado de satisfacción con el tratamiento recibido.

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